Emily S. Smith

El monte de la bruja

La historia de un muerto

junio25

Soy ya unos simples guiñapos de carne, arrancados de mi pobre cuerpo. Soy ya algunos huesos mondos, pelados con avidez por los insectos. Soy ya una masa de nada que se desliza inerte por la ciénaga de la memoria. Soy ya un simulacro de lo que fui buscando la eternidad en el olvido.

Ahora, la vida vuelve a bullir en mi interior, el pútrido cenagal da existencia dentro de mí a miles de seres insignificantes que colonizan cada hueco, cada espacio, de manera milimétrica.

Antes, oía las cantarinas risas alejadas, cada vez más lejanas como si nos separara un murallón. Este muro que amortigua los sones alegres hasta ser casi inaudibles. Solamente pasan los sollozos ¿Por qué solamente llegan los llantos hasta los muertos? Mis hermanos, mis padres, mis abuelos vertían amargas lágrimas; todos lanzaron flores blancas a mi ataúd, porque sólo era un niño. Sin embargo al final me arropó la mortaja de tierra, ahora no sé quién soy, tan sólo sé que soy un muerto.

posted under Retos | No Comments »

Perros contra lobos

marzo16

Hubo una vez una guerra. Cruenta e inútil como todas. En ella pelearon a muerte perros contra lobos. Cada uno quiso conquistar la supremacía del reino frente a sus congéneres, aunque ninguno fue capaz.

Y, así, pasó el tiempo. Los pocos supervivientes que quedaron fueron esclavizados por el más terrible de los animales: El hombre. Este depredador, en lo más alto de la escala alimenticia quiso matar a los pocos lobos que quedaron por no inclinarse ante los amos y domesticó a los perros para que le sirvieran como esclavos.

Espartacan era grande y peludo como un oso. De un pelaje negro tan intenso como la negrura de la noche más oscura. A su lado, caminaba un animalucho de dos patas, pálido y lampiño, que tiraba de la trabilla de su collar con una cadenilla. Formaban una extraña pareja, un animal tan majestuoso dominado por un imberbe hombrecito. El joven quería presumir ante sus amigos de su nuevo esclavo y no había mejor lugar para jactarse que el Mortuorio donde iban a pelear a muerte una vez más perros y lobos.

En su camino se cruzó una galera-jaula con los lobos prisioneros, todos magullados y malheridos, pero orgullosos y desafiantes. Por todas partes les azuzaban con palos, piedras y rejones; sabiendo que estaban indefensos los hombres arremetían cobardemente.

A Espartacan se le revolvieron las entrañas, comenzó a lanzar un gruñido sordo y poderoso, cada vez más fuerte y más y más, hasta que lobos y perros se unieron en un grito de libertad proyectado por miles de gargantas antes estranguladas por el yugo opresor: ¡¡LIBERTAD!!

Por fin estaban unidos en una gran manada, juntos fueron poderosos y gobernaron el reino.

posted under Retos | No Comments »

Asesinato exprés

diciembre1

Winston y Churchill cuchicheaban encubiertos por las sombras, mirando hacia el interior de la casa para comprobar que allí estaba su víctima. La ansiedad junto con la incertidumbre por el feroz encargo les había aflojado el vientre y una pestilencia asquerosa empezaba a adueñarse de la atmósfera. Uno a otro se propinaban pequeños golpecitos en el hombro, para animarse a comenzar la ejecución, reforzándolo con sugerencias como:

—Lo puedes conseguir. Sería un puntazo y el jefe seguro que lo tendrá en cuenta.

A lo que Churchill nada convencido respondía:

—¡Estás loco! Prefiero matar a un chino. ¿Tú le ves? Tiene tan buen tipo como tú o quizás mejor, se debe machacar en el gimnasio. Quieres escaquearte y el encargo es para los dos, que bien has puesto la mano a la hora de cobrar.

Winston, conciliador, propuso:

—Entraremos uno por delante y otro por detrás, le pescamos al medio. Tú te lanzas sobre él para sostenerle y yo le saco el alma con este cuchillo.

Al mismo ritmo que susurraba las palabras, asomaba el machete. Entonces la naturaleza volvió a cobrar protagonismo, haciéndose presente con un sonoro pedo de final aflautado. Entrambos se miraron fijamente a los ojos “si es que parecían novatos en lugar de sicarios”, pero a una ventosidad tan contundente no se podía responder y la pareja calló sabiendo que habían contribuido al unísono a la traca.

De acuerdo con el plan uno fue por delante y el otro por detrás. Churchill se lanzó sobre el condenado con un placaje que no envidiaría ningún equipo de rugby. Winston, arma en ristre, la hundió con tantas ganas que clavó el brazo de su colega al parqué. Mientras el pavo atusándose las plumas y lanzando cloc-cloc al aire salió tranquilamente por la puerta.

posted under Retos | No Comments »

septiembre15

Acróstico

Espero tu presencia

mimosa,

ilusionada por saber de ti.

Lejos, el rumor de las olas,

insistentes sobre las rocas

apaciguan mi ansiedad.

Salto de gozo

esbozando en el aire

risas mil que te acompañan,

rumor de besos infinitos,

amor sin mesura;

nonato aún,

oculto en mi seno.

posted under Retos | No Comments »

La novia

septiembre8

El maniquí lucía un precioso vestido de novia. De ese tono indefinido que se da por llamar blanco roto. Las amigas, en la habitación de la futura desposada, daban saltos y grititos como si fueran quinceañeras. La feliz enamorada estaba radiante, preciosa como un ángel; se colocaba el tocado sobre el rubio cabello recién peinado.

En la puerta se oía el rascar de unas pequeñas garras que, de cuando en cuando, se acompañaba de un aullidito lastimero.

—¡Pobre Cuqui! ¿Qué harás con él?

—Hemos pensado llevarlo a la perrera, es tan mono que seguro que le adoptan enseguida. Tener un perro es un incordio.

Alguien alejó al animal para que no molestara. Dentro siguieron las risas.

Salió la novia. Era la mujer ideal. Avanza hacia el altar sonriente. Le cuesta arrastrar el vestido, es tan pesado como la cruz del matrimonio; pero piensa que su vida será color de rosa de ahora en adelante. Empiezan a oírse unas risitas discretas desde los bancos laterales llenos de invitados. Alguien dice a los otros:

—¡Mírala, que mona!

Y una carcajada estalla dentro de la iglesia rompiéndose en mil ecos que contestan:

—Sí, mona, pero aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

La joven casadera mira nerviosa hacia todos los lados buscando el motivo de la hilaridad general, hasta que ve la cola, junto con la parte de atrás de su maravilloso vestido, aprisionada por las puertas al cerrarse. A través de la cristalera de esa entrada se veía a Cuquí, junto con dos fuertes mastines del vecindario, tirando de la extremidad del traje hasta arrancarlo; también se veía algo azul, algo nuevo, algo prestado.

posted under Retos | No Comments »